28 de julio de 2011

Intencional -depri- mente.


No hay nada que me haga rechinar más mis dientes, que alguien a priori derrotado.

Los mexicanos, particularmente, nos destacamos por ser “creativos”. El mundo entero nos reconoce por nuestra facilidad de decir las cosas en doble sentido, de alburear y por nuestra capacidad de hacer mexicanadas. Y a nosotros se nos hincha el pecho de orgullo al saberlo… ¡nos volamos toditos!

Les cuento que en mi historia, me he inclinado más por hacer las cosas en equipo. Se me da eso de colaborar en la realización de empresas y proyectos de toda índole, tamaño y giro. Dentro de todas esas cosas en mi vida se encuentra también, como en mucho el deporte.
Sin entrar mucho a detalle, para no herir susceptibilidades, quiero compartir con ustedes una reflexión que desarrollé a partir de analizar detenidamente ciertas frases que se escuchan mucho cuando de equipos y grupos se trata, en esos momentos en el que es vital hacer las cosas bien y de ganar: ¡Sí se puede! , ¡Ay pa la otra! y ¡Échale ganas!

¡Sí se puede!
Expresión usada en la mayoría de los casos por aquellos que una situación adversa, o incluso antes de empezar algún cotejo, alienta a salir victorioso. O como dijera Obama "Yes we can".

Frase para mí derrotista, sin compromiso y mediocre. Tomando en cuenta que en primer lugar, si no se pudiera no estarías ahí, no habría motivo. Pero más lamentable aún cuando incluso antes de enfrentarte al reto, resuena esta frasesita anunciando que eres inferior, pero quizá un milagro te saqué adelante.

¡Ay pa la otra!
Expresión que manifiesta cierto apoyo a quien cometió un error.

Esta frase, en particular me ha generado una fama de villano en los equipos o grupos en los que me he involucrado. Soy más bien de esos que si cometes un error, te diré que lo hiciste mal y por qué. Casi siempre con la idea de que será tomado con madurez… ¡tonto de mí! Al final siempre termino siendo un ogro. Pero eso sí, jamás me escucharás decir un “Ay pa la otra”, porque ¿qué crees?, quizá no exista una próxima oportunidad.

¡Échale ganas!
Expresión motivacional que expresa empatía y hasta cierto grado de condescendecia.

Para mí no hay frase más sin sentido que ésta. Tiene dos derivaciones, una que es utilizada como apoyo cuando no tienes ningún otro recurso o conocimiento que aportar, y la otra que es de manera condescendiente cuando alguien no sabe o comete un error, y uno, equivocadamente,  nos limitamos a decirle “Tú échale ganas”. Grave error.

Ganas deriva de la palabra ganar, del verbo gótico ganan (codiciar). Si tomamos en cuenta que cuando uno es partícipe ya sea individualmente o en equipo en cualquier competencia para ganar, echarle ganas no debe ser tomado como un intento aislado, sino que lo es todo.
Sencillamente, si alguien no le echa ganas, no quiere ganar, y decirle a tu compañero “Échale ganas” no es más que un recuerdo de lo evidente y único objetivo… ganar. Si no, no tiene razón de estar ahí.

En mi más humilde punto de vista, evitemos usar estas frases. Será más benéfico y productivo, aunque sí quizá más doloroso, decir directamente el error, alentar con ideas y estrategias, y salir a competir con preparación y conocimientos.

¡Porque se puede, porque puede no haber otra oportunidad y porque vamos a ganar!


 @RodMndz

21 de julio de 2011

Sentido Ecomún


El gobierno estatal ha puesto de manifiesto la intención de construir puentes o pasos a desnivel como forma de sortear problemáticas viales que más que actuales, están en un contexto más a posteriori. Y yo, lejos de ser un experto en la materia, me considero una persona con la suficiente capacidad para exponer  una opinión fundamentada no en el conocimiento técnico, teórico o práctico que esta tarea requiere, pero sí en una capacidad muy honesta de análisis y sentido común.

Me queda muy claro cuáles son las intenciones para llevar a cabo esta obra. La agilización del tráfico como primer punto en vialidades de alto tráfico, así como la disminución de los cruces en intersecciones o glorietas que a su vez reduzcan los porcentajes de accidentes. Más aún si el recurso es federal, lo cual incita a ser aprovechado en recursos que beneficien a la sociedad, tal cual se hizo con la gestión de la construcción de los cuatro carrilles a Guadalajara. Todo esto me parece perfecto. Obras de esta escala son las que enriquecen de infraestructura a una ciudad en pleno crecimiento y desarrollo. Pero la pregunta que todo colimense se hace, o por lo menos a los que he tenido oportunidad de cuestionar es, ¿es esto necesario?

Quienes tenemos la fortuna de vivir en este bello estado sabemos que tenemos bajo nuestros pies una tierra única, llena de riquezas naturales envidiables, con gente de gran corazón. Todavía destaca el verde a donde quiera que vamos. Colima es sin lugar a dudas una tierra de ensueño. Es por eso que muchos argumentan que puentes como los que se plantean causarán un deterioro en la imagen de la ciudad, contrapunteando el gris contra el verde, el concreto por la vegetación.

Por ahí el Diario de Colima publicó en primera plana un comparativo en fotografía en donde mediante montaje, proyectaron el puente en cuestión. Construido, por lo menos en la simulación de este rotativo, de oriente a poniente, es decir que los que circulen sobre el tercer anillo periférico serán quienes pasen por encimo del tráfico en sentido de quienes van o vienen por el “camino real de Colima”. Esto de entrada, me parece un insulto al buen gusto, y me parece que competiría de igual manera un muro de concreto atravesado cual muralla al llegar a nuestro bello estado, con la figura polémica que parece orinarte cual perro cuando rodeas la glorieta. Que por cierto, ese es otro tema.

Haciendo uso de mi más humilde pero honesto sentido común, yo les pregunto, ¿no sería más estético y de mejor gusto que el puente estuviera orientado norte a sur, es decir, que quienes llegan o se van del estado en sentido de los volcanes, sean quienes entran airosos sobre quienes circulan normalmente por el periférico, dando la posibilidad de admirar nuestro estado desde lo alto? Pareciera un detalle, simplezas dirían algunos, pero para mí bastaría para terminar de aceptar un proyecto que tiene inconformes a gran parte de la población.

Y saliéndonos un poco del tema de los puentes como eje rector, aprovecho para preguntar, y lo hago a título de “a quien corresponda”, ¿Cuándo se verán beneficiados quienes se preocupan a diario por el medio ambiente y la salud al circular en medios alternativos? ¿Existen ciclovías en proyectos futuros? ¿Por qué no usar muchos más recursos en la construcción de unidades deportivas completas, bien acondicionadas para uso público? ¿Por qué no pensar en una gran reserva ecológica dentro de la ciudad para dejarlo de pulmón natural antes de seguir con la inercia de la construcción de fraccionamientos, plazas y altozanos? ¿Cuándo tendremos un transporte público digno, moderno, de primer mundo?...

Como ven, preguntas hay muchas. Sin embargo siento que cuestionar sobre estos temas no sólo abona al desarrollo del estado en beneficio de la sociedad, sino que son un reclamo en uso de nuestro derecho como democracia. Siempre y cuando seamos escuchados, anteponiendo la crítica constructiva y propuestas, de manera propositiva.

Post data:
Como parte de una gran labor en términos ambientales, en su carácter de presidente de la comisión legislativa en materia de ecología del Congreso de Estado, el diputado José Manuel Romero presidió el foro de análisis a las reformas a la ley de medio ambiente, en donde se tocaron temas importantes que no estaban contemplados. Destacan el ordenamiento territorial, el estudio de impacto ambiental, pero principalmente, la búsqueda de financiamientos, mediante un fideicomiso a favor y en beneficio de la ecología, gestión que se está trabajando con el Centro de Educación y Gestión Ambiental de la Universidad de Colima quienes dan un aporte importante en conocimiento técnico a favor de lograr avances importantes a esta ley.
Acciones como estás son las que dan esperanza a quienes queremos seguir viviendo y disfrutando de una ciudad verde y segura.

@Rodmndz

Espacio a la gratitud.

Muchas gracias a todos quienes siguen este humilde blog (28 seguidores registrados hasta el momento), el cual está libre de cualquier pretención y sólo busca ser un espacio de lectura, reflexión y como medio para compartir ideas y sentimientos.
Recién este sitio acaba de superar las 2,000 visitas en nuestros tempranos 5 meses, así que también por eso quiero expresar mi agradecimiento.
Saludos a quienes desde Chile, Colombia, Malasia, Francia, Cánada, USA, Venezuela, Alemania  España, El Salvador y obviamente México, por regalarme un poquito de su tiempo para adentrarse a esta burbuja del enorme espacio virtual.

Espero poder contar con sus ojos, mente y corazón por mucho tiempo más.


13 de julio de 2011

Aventuras Infantiles para Adultos / Capítulo V


Insomnio

Debo decir que aunque el gato gordo ha ganado mi confianza, un halo de incomodidad e incertidumbre sofoca mis noches. Desde el día en que mi peludo compañero me llevó a conocer el túnel, por el que emprenderemos nuestro viaje para cruzar el desierto hacia el bosque, no he podido dormir un solo instante. Me acechan todo tipo de miedos, pero sobre todo me aterra la posibilidad de saber que podemos enfrentarnos cara a cara con los devoradores de arena en su propio territorio.

La primera noche de regreso en la cueva, el gato dispuso un tablón lleno de comida, a manera de una gala por haber sellado nuestro compromiso como socios de expedición, Él parecía feliz de saberse tan cerca de poder por fin realizar su proyecto por el que había trabajo durante tanto tiempo, pero sobre todo de saber que no tendría que hacerlo solo. Así que esa noche aventó la casa por la ventana, o quizá deba decir cueva. Claro que lo que para él era todo un festín, no eran más que vasijas agrietadas y copas mal talladas de piedra caliza, que se desmoronaban con cada golpe en la mesa. De esto consistía el menú:

Como entrada una sopa de cien pies acompañada de una ensalada a base de hongos, musgo y rebanadas de cactus sin espinas, bañadas en un aderezo hecho de miel, viscocidad de oruga y güisapoles. Como plato principal, acerco un platón de lo que parecía ser su comida predilecta; murciélago asado, escarabajo frito y brochetas de babosas. La bebida consistió en una emulsión de hierbas y té de eucalipto. Para finalizar, a manera de postre, acercó un par de galletas de excremento de cuervo, que debo añadir me sorprendieron por su sabor dulce, ya que a decir de mi anfitrión, la dulzura provenía de las bayas que estas aves comen en el bosque y que además le daba un tono marrón que a simple vista parecían deliciosas.

Esa noche, después de la cena, quise que el gato me diera todos los pormenores del viaje, los planes, las herramientas que necesitaríamos, las provisiones , todo; pero él, una vez que dió el último bocado, se relamió los bigotes, se sacudió las migajas del pelaje de su barriga, se levantó y sin mirarme dijo:

-Descansa, todavía hay tiempo. La luna llena será en dos días así que nos queda mañana para prepararnos para el viaje.
Fue en vano mi intento por detenerlo, se interno en la oscuridad del rincón, subió a su viejo sillón y tras dar tres vueltas sobre este como buscando el lugar y momento adecuado, dejo caer su completa inmensidad sobre este y de inmediato empezó a roncar.

Suspire tras no haber tenido éxito. Tras unos minutos miré a mí alrededor buscando un sitio donde pasar la noche. Sin embargo, un malestar interno, que me costaba entender si era producto del exótico festín o debido a las enormes ansias y nervios que me ocasionaba el pensar en el futuro próximo, lo impedían. Cerré los ojos intentando siquiera descansar, y  repentinamente vino a mí una visión despierto:

Era yo, acostado en un cómodo colchón, rodeado de muñecos de peluche. Limpio y cuidadosamente arropado. En el aire se escuchaba una tenue melodía y las estrellas se asomaban en mi ventana. Estaba de nuevo en casa, era noche. De pronto un viento helado me heló los huesos y abrí los ojos. Seguía en la cueva, inmerso en mi nueva realidad.

Continuará...

6 de julio de 2011

Tierra de Utopías


Con el pelo entrecano y luces amarillentas, su traje gris pasado de moda, el acento tabasqueño a flor de labios y su eterno gallito, va por ahí El Peje, paseándose por cada ciudad, pueblito y ranchería profanando un título ajeno, limosneando votos todo a costa de un objetivo alguna vez válido, ahora convertido más en una fantasía.

-¡Ejo fue un compló!- Decía enérgico en cada mitin anunciando el supuesto fraude electoral que a la postre anunciaría su debacle político. Después una larga campaña de desprestigio, golpes bajos y perjurios hacia un nuevo gobierno en la alternancia después de más de 70 años en el poder del mismo de siempre, bajo el estandarte del “cambio”. Un cambio trastabillante, vacilante ante las falta de experiencia, bien intencionado eso sí.

Se genera entonces una mutación, una que pareciera se dió desde el momento en que según fuentes underground,  AMLO cambió sus nombres para no ser MALO. De Manuel Andrés a Andrés Manuel López Obrador. Cierto o no, queda bien para una novela que de ficción no tiene ni el nombre.

A un año de que termine el sexenio del presidente en turno, aquel que le arrebatara el triunfo por una mínima diferencia, El Peje sigue de gira como presidente legítimo, colgándose de la chiquillada al terminar de pleito con su partido impulsor PRD. Y me pregunto ¿quién se ha encargado de financiar una campaña tan larga, tan compleja, tan masiva… tan, tan, tan? Y aquí empieza mi hámster a correr como alma que lleva el diablo, se empieza a fabricar mi alucín barato. 

En mis alucinaciones el PRI está dolido por perder la silla presidencial en el 2000. Para las elecciones siguientes aparece como el mesías el populachón AMLO, de la nada. Bueno, decir de la nada sería menospreciar al PRI, de donde saliera este simpático personaje en primera instancia. Tras su dolorosa y cardiaca derrota, inicia su campaña contra el PAN, ocasionalmente también contra el PRI, con argumentos tan trillados y quemados que nadie pela. Se vuelve entonces el tricolor una víctima. El PRD está roto, el Peje loco y el PAN enfundado en un traje que no termina de ajustarse a su medida. El PRI ve en el Peje entonces un aliado, como diría mi abuelo “una ladilla en la cola” para el gobierno blanquiazul.

Los del verde, blanco y rojo le barajan el fajo de verdes en la cara al mártir de Tabasco, quien ni tarde ni perezoso a falta de inversión para sus sueños más guajiros, retoma sus raíces y juega el juego del  poder, aquel que tanto crítica. Convoca a los chicos y desbarata alianzas ante elecciones que son clave en vísperas de las elecciones presidenciales del 2012. El PRI renace, está más fuerte que nunca, hay unidad, recursos, esperanza… y el Peje, tras bambalinas, reverdece.

Doy un trago al café y tranquilamente repaso mis líneas… ¿Qué estoy diciendo? ¿AMLO traicionando al PRD, vendiéndose al PRI? … mi dedo índice se posa sobre la tecla Supr, cruza por mi mente borrar todo y empezar de nuevo, ignorar esta vaga idea pero pienso, que al final de cuentas, es sólo eso. Total, ¿qué sé yo de política?

@RodMndz