No hay nada que me haga rechinar más mis dientes, que alguien a priori derrotado.
Los mexicanos, particularmente, nos destacamos por ser “creativos”. El mundo entero nos reconoce por nuestra facilidad de decir las cosas en doble sentido, de alburear y por nuestra capacidad de hacer mexicanadas. Y a nosotros se nos hincha el pecho de orgullo al saberlo… ¡nos volamos toditos!
Les cuento que en mi historia, me he inclinado más por hacer las cosas en equipo. Se me da eso de colaborar en la realización de empresas y proyectos de toda índole, tamaño y giro. Dentro de todas esas cosas en mi vida se encuentra también, como en mucho el deporte.
Sin entrar mucho a detalle, para no herir susceptibilidades, quiero compartir con ustedes una reflexión que desarrollé a partir de analizar detenidamente ciertas frases que se escuchan mucho cuando de equipos y grupos se trata, en esos momentos en el que es vital hacer las cosas bien y de ganar: ¡Sí se puede! , ¡Ay pa la otra! y ¡Échale ganas!
¡Sí se puede!
Expresión usada en la mayoría de los casos por aquellos que una situación adversa, o incluso antes de empezar algún cotejo, alienta a salir victorioso. O como dijera Obama "Yes we can".
Frase para mí derrotista, sin compromiso y mediocre. Tomando en cuenta que en primer lugar, si no se pudiera no estarías ahí, no habría motivo. Pero más lamentable aún cuando incluso antes de enfrentarte al reto, resuena esta frasesita anunciando que eres inferior, pero quizá un milagro te saqué adelante.
¡Ay pa la otra!
Expresión que manifiesta cierto apoyo a quien cometió un error.
Esta frase, en particular me ha generado una fama de villano en los equipos o grupos en los que me he involucrado. Soy más bien de esos que si cometes un error, te diré que lo hiciste mal y por qué. Casi siempre con la idea de que será tomado con madurez… ¡tonto de mí! Al final siempre termino siendo un ogro. Pero eso sí, jamás me escucharás decir un “Ay pa la otra”, porque ¿qué crees?, quizá no exista una próxima oportunidad.
¡Échale ganas!
Expresión motivacional que expresa empatía y hasta cierto grado de condescendecia.
Para mí no hay frase más sin sentido que ésta. Tiene dos derivaciones, una que es utilizada como apoyo cuando no tienes ningún otro recurso o conocimiento que aportar, y la otra que es de manera condescendiente cuando alguien no sabe o comete un error, y uno, equivocadamente, nos limitamos a decirle “Tú échale ganas”. Grave error.
Ganas deriva de la palabra ganar, del verbo gótico ganan (codiciar). Si tomamos en cuenta que cuando uno es partícipe ya sea individualmente o en equipo en cualquier competencia para ganar, echarle ganas no debe ser tomado como un intento aislado, sino que lo es todo.
Sencillamente, si alguien no le echa ganas, no quiere ganar, y decirle a tu compañero “Échale ganas” no es más que un recuerdo de lo evidente y único objetivo… ganar. Si no, no tiene razón de estar ahí.
En mi más humilde punto de vista, evitemos usar estas frases. Será más benéfico y productivo, aunque sí quizá más doloroso, decir directamente el error, alentar con ideas y estrategias, y salir a competir con preparación y conocimientos.
¡Porque se puede, porque puede no haber otra oportunidad y porque vamos a ganar!
@RodMndz

