6 de julio de 2011

Tierra de Utopías


Con el pelo entrecano y luces amarillentas, su traje gris pasado de moda, el acento tabasqueño a flor de labios y su eterno gallito, va por ahí El Peje, paseándose por cada ciudad, pueblito y ranchería profanando un título ajeno, limosneando votos todo a costa de un objetivo alguna vez válido, ahora convertido más en una fantasía.

-¡Ejo fue un compló!- Decía enérgico en cada mitin anunciando el supuesto fraude electoral que a la postre anunciaría su debacle político. Después una larga campaña de desprestigio, golpes bajos y perjurios hacia un nuevo gobierno en la alternancia después de más de 70 años en el poder del mismo de siempre, bajo el estandarte del “cambio”. Un cambio trastabillante, vacilante ante las falta de experiencia, bien intencionado eso sí.

Se genera entonces una mutación, una que pareciera se dió desde el momento en que según fuentes underground,  AMLO cambió sus nombres para no ser MALO. De Manuel Andrés a Andrés Manuel López Obrador. Cierto o no, queda bien para una novela que de ficción no tiene ni el nombre.

A un año de que termine el sexenio del presidente en turno, aquel que le arrebatara el triunfo por una mínima diferencia, El Peje sigue de gira como presidente legítimo, colgándose de la chiquillada al terminar de pleito con su partido impulsor PRD. Y me pregunto ¿quién se ha encargado de financiar una campaña tan larga, tan compleja, tan masiva… tan, tan, tan? Y aquí empieza mi hámster a correr como alma que lleva el diablo, se empieza a fabricar mi alucín barato. 

En mis alucinaciones el PRI está dolido por perder la silla presidencial en el 2000. Para las elecciones siguientes aparece como el mesías el populachón AMLO, de la nada. Bueno, decir de la nada sería menospreciar al PRI, de donde saliera este simpático personaje en primera instancia. Tras su dolorosa y cardiaca derrota, inicia su campaña contra el PAN, ocasionalmente también contra el PRI, con argumentos tan trillados y quemados que nadie pela. Se vuelve entonces el tricolor una víctima. El PRD está roto, el Peje loco y el PAN enfundado en un traje que no termina de ajustarse a su medida. El PRI ve en el Peje entonces un aliado, como diría mi abuelo “una ladilla en la cola” para el gobierno blanquiazul.

Los del verde, blanco y rojo le barajan el fajo de verdes en la cara al mártir de Tabasco, quien ni tarde ni perezoso a falta de inversión para sus sueños más guajiros, retoma sus raíces y juega el juego del  poder, aquel que tanto crítica. Convoca a los chicos y desbarata alianzas ante elecciones que son clave en vísperas de las elecciones presidenciales del 2012. El PRI renace, está más fuerte que nunca, hay unidad, recursos, esperanza… y el Peje, tras bambalinas, reverdece.

Doy un trago al café y tranquilamente repaso mis líneas… ¿Qué estoy diciendo? ¿AMLO traicionando al PRD, vendiéndose al PRI? … mi dedo índice se posa sobre la tecla Supr, cruza por mi mente borrar todo y empezar de nuevo, ignorar esta vaga idea pero pienso, que al final de cuentas, es sólo eso. Total, ¿qué sé yo de política?

@RodMndz

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