30 de junio de 2011

Social Media para Niños.

8:30 a.m de cualquier día de la semana.

Llego a la oficina, preparo mi café y enciendo el computador. Abro Hotmail para consultar mi bandeja de correo electrónico, después Facebook para checar las invitaciones de amistad, notificaciones y mensajes. Me tomo unos minutos para contestar y ver algunas fotos y comentarios de mis amigos. Por último, ingreso a Twitter para ver menciones, direct messages y enterarme de las noticias, o en su caso chismes, que bombardean mi TL. Una vez terminado este ritual, y sólo si no se me atravesó algún video divertido en YouTube o alguna web page de mi interés, comienzo con mis labores diarios en el trabajo, eso sí, sin despegarme de la computadora, que me es útil en mi cotidiano laboral.

Y mientras pienso y escribo esto, me viene a la mente mi hijo. Sí. Aquel ser pequeñito que comparte mi sangre y que cariñosamente lo llamo “cabeza de cerillo”, por la tonalidad rojiza de su cabello. Pienso en los mundos tan completamente distintos en los que nos desenvolvemos; yo como asesor de social media de una empresa, inmerso ocho horas diarias en internet, y él, que en estos momentos debe de estar por ahí, en su kínder, brincando de un lado a otro, o en el peor de los casos, jalándole las colitas a alguna compañerita, como no lo han reportado algunas veces sus maestras, pero estoy seguro más por curiosidad que por maldad.

Pienso en esto un poco (porque sí pienso), y caigo en cuenta de que a pesar de todo, la tecnología se ha vuelto parte de nuestra vida en todos los niveles, cada vez somos más dependientes a ella en nuestros quehaceres diarios. Así como yo, estoy seguro que muchos padres se sorprenden de la habilidad que tienen nuestros hijos para asimilar la tecnología, pareciera que las nuevas generaciones trajeran instructivo. Sólo basta que tengan cualquier tipo de dispositivo en sus manos, para que de inmediato empiecen a manejarlo con toda naturalidad, al vaivén de sus pequeños deditos entre ruiditos y carcajadas, sentados en el rincón.

Natural es, que más niños se interesen en pertenecer a alguna red social, muchas ya diseñadas especialmente para ellos. El Bing Bang tecnológico virtual alcanzó también a este nicho, y son diversas las redes que ponen a su disposición aplicaciones en donde pueden desarrollar habilidades, interactuar y aprender. Ejemplo de ellos es Club Pinguin (diseño de avatares), KinsTube (videos infantiles), Webkings (chats), por nombrar sólo algunos.

Mucho se ha hablado en todos los medios del lado negativo de las redes sociales, el mal uso de éstas crea preocupación en los padres ya que es muy fácil encontrar grupos y personas que difunden pornografía, violencia, racismo, etcétera. Sin embargo creo que las redes sociales tienen mucho más beneficios no sólo para los adolescentes y adultos, sino también para los pequeñines. Lo importante será siempre mantener una constante comunicación, monitorear el tiempo que pasan en ellas y encaminarlos a darles un uso responsable y adecuado.

Creo también que mientras a más temprana edad inculquemos a los niños el uso inteligente de la tecnología, más rápido harán conciencia de su utilidad y mayores herramientas tendrán en su desarrollo social y educativo… aunque en estos tiempos, no estamos hablando de un tema de gusto o lujo, sino de un asunto necesario, incluso se ha convertido en un derecho que hay que exigir.


 @RodMndz

23 de junio de 2011

¿Social or Antisocial Networks?

Who doubts the power and influence of social networks, from a simple hobby and means of entertainment to become a reflection of today's society it is simply an outsider, an ex-con of the new era of communications, 2.0 Homo antagonist.

Social networking sites like Facebook and Twitter, as the two largest and busiest, good image and how to manage them superfluous is the general trend of the user. Hundreds of friends are everywhere similar to the look "cool" your photos and comments, but let's be honest and think about this further, how many of those hundreds of "friends" are really your friends? From my point of view, that social networks have brought is an urgent need to rethink the concept of friend, who certainly very different from the treatment given comradely friendship immersed in a well-founded, with roots. Because we must be clear, not because we click the button "like", "follow" or send a "become a friend invitation", means that person has become the elite group who call them friends, at least in the work offline real world. Some even narrow your perception and classify potential friends simply because of how well they look at your avatar. Please!

But out of all this superficiality, the important thing lies not within the virtual world or social networks that we use, but the consequences they bring in interpersonal relationships, in everyday living within our work and family environments. Each time the communication becomes easier, shorter, lack of reflection and often senseless. We played the themes for "the border" by custom to pass in seconds from one topic to another, the speed with which passes the information on the walls, timelines or blogs ... we live in an era of communication and lost the ability to express and retention analysis. We adopted a priori easy topics, we make our commitment, copy-paste a resource becomes more comfortable.

Eduardo Collado suggests in his blog, the World Donette, the perfect world and describes it as "... a place where we all have hundreds of friends who came from everywhere, where what we say you are concerned about all these people, where there is a conversation a sense of sharing and not so much the concept primase online reputation .... "

I am convinced that it is vital to keep a balance between what is done online in relation to offline. There is a thin line between how we see and say in social networks, and our real self. Imagine a group of friends in a bar, talking to 140 characters, to extend the conversation should be written in a post-it note and stick it in the wall place, and to tell them how you did on your summer trip must make a presentation photos. If they do not interrupt you in your "talk" with a interestign hashtag that all turn their attention to some fun.

Technology is a tool, a modus operandi, not a modus vivendi. Make the most, squeeze all applications that make you a better professional. Consult and learn what makes you a better person. Contact people who are far and catch so share your life in text and image when you can not do face to face. But be smart enough to leave aside the technology to touch, smell, feel, see the wonder that is human contact.

This is my today reflection. I share it with you while you are immersed in this virtual world, but inevitably and with no excuse I'll be waiting in the Outernet, where the warm wind is what hits the face and not the coldness of the matrix.

@RodMndz

22 de junio de 2011

¿Redes Sociales o Antisociales?

Quien dude del poder e influencia que tienen las redes sociales, al pasar de ser un simple pasatiempo y medio de entretenimiento para convertirse en  el reflejo mismo de la sociedad actual, es simplemente un forastero, un ex convicto de la nueva era de las comunicaciones, un antagónico del Homo 2.0. 

En redes sociales como Facebook o Twitter, como las dos más importantes y de mayor tráfico, la buena imagen y la manera superflua de administrarlas es la tendencia general del usuario.  Cientos de amigos se aparecen por todas partes afines a la apariencia “cool” de tus fotos y comentarios, pero seamos honestos y pensemos esto con más detenimiento, ¿cuántos de esos cientos de “amigos” son realmente tus amigos? Desde mi punto de vista, lo que las redes sociales han traído consigo es una necesidad imperiosa de replantearnos el concepto de amigo, que sin duda alguna difiere mucho del trato que se da entre camaradas inmersos en una amistad bien fundamentada, con raíces. Porque debemos ser claros, no porque demos clic al botón de “me gusta”, “seguir” o enviar una solicitud de amistad, significa que esa persona se ha convertido en ese selecto grupo a quienes les llamamos amigos, por lo menos en el quehacer offline del mundo real. Hay quienes incluso, acotan su percepción y clasifican a sus posibles amigos por el simple hecho de que tan bien se ven en su avatar. ¡Por favor!

Pero fuera de toda esta superficialidad, lo verdaderamente importante no radica dentro del mundo virtual o redes sociales a las que hacemos uso, sino en las consecuencias que éstas traen en las relaciones interpersonales, en la cotidiana convivencia dentro de nuestros entornos laboral y familiar. Cada vez la comunicación se vuelve más sencilla, corta, falta de reflexión y muchas veces sin ningún sentido. Tocamos los temas por encimita por la costumbre de poder pasar en segundos de un tema a otro, por la velocidad con que pasa la información en los muros, timelines o blogs… vivimos en una era de la comunicación express y perdimos la capacidad de retención y de análisis. Adoptamos tópicos sencillones, no hacemos nuestro el compromiso, el copy-paste se vuelve más un recurso cómodo.

Eduardo Collado propone en su blog, el Mundo Donette, el mundo perfecto y lo describe como “…un lugar donde todos tenemos cientos de amigos que salen por todas partes, donde lo que nosotros decimos le preocupa a toda esa gente, donde hay una conversación, un sentimiento de compartir y no primase tanto el concepto de reputación online…”.

Soy un convencido de que es vital guardar un balance entre lo que se hace online en relación al offline. Existe una delgada línea entre como nos vemos y decimos en las redes sociales, y nuestro yo real. Imagínense un grupo de amigos en un bar, hablando en 140 caracteres, que para extender su conversación deben escribir en un post-it y pegarlo en el muro del lugar, y para contarles cómo le fue en su viaje de verano deben hacerte una presentación de fotos. Eso si no te interrumpen en tu “platica” con un hashtag interesante al que todos desvíen su atención para divertirse un rato.

La tecnología es una herramienta, es un modus operandi y no un modus vivendi. Aprovéchala al máximo, exprímele todas sus aplicaciones que te hagan un mejor profesionista. Consulta y aprende lo que te haga ser mejor persona. Comunícate con aquellas personas que están lejos y ponte al tanto, comparte tu vida en formato de texto e imagen cuando no puedas hacerlo físicamente, cara a cara. Pero se lo suficientemente inteligente como para dejar la tecnología a un lado para poder tocar, oler, sentir, contemplar la maravilla que es el contacto humano.

Esta es mi reflexión de hoy. Lo comparto contigo mientras esté inmerso en este mundo virtual, pero irremediablemente y sin excusa te estaré esperando en el outernet, en donde es el viento cálido el que pega en el rostro y no la frialdad del matrix.


Rodrigo Méndez / @RodMndz

16 de junio de 2011

Rebelde con causa.

Existe una imagen que por su diseño ha sido parte infaltable de la cultura de todo el mundo. Un hombre luchador, con ideales, de aspecto desalineado enfundado en un traje militar con una estrella en su boina, barba y bigote mal salidos, pero de una mirada honesta, firme y llena de esperanza. Posee también, sin duda, un atractivo romántico y cultural para muchos jóvenes que se identifican con su imagen "rebelde".

Esta imagen ha sido estandarte de muchas generaciones. Muchos movimientos civiles, políticos y culturales la han tomado como referencia e insignia. Es innegable que el pensamiento, lucha y carisma es, fue y será adoptado por todos en su búsqueda de alcanzar sus ideales.

Este personaje, tiene por nombre Ernesto Guevara de la Serna.

Se le conoce simple y popularmente como el 'Che'. Este apodo se lo dieron amigos y compañeros de lucha cuando se encontraba en México en los años 50. A finales del siglo pasado, se volvieron a ver jóvenes de América Latina y Europa con camisetas del Che y carteles con su retrato.

Algunos periodistas pro-capitalistas superficiales y cínicos han intentado restarle importancia a este interés reavivado en el Che, intentando describir falsamente este fenómeno como un mero deseo de identificarse con el así llamado estilo de vida permisivo asociado a los años 60.

Más importante aún es que el nuevo interés por el Che Guevara refleja el atractivo que siempre tuvo para todos aquellos que buscaban una forma de cambiar la sociedad y dar fin con la explotación del capitalismo y el imperialismo. “Son muchos los que ven al Che y Cuba como símbolo de resistencia. La nueva generación que ostenta en público su apoyo al Che Guevara refleja el comienzo de una búsqueda de ideas socialistas revolucionarias que ofrezcan una sociedad alternativa viable al capitalismo”, dice Tony Saunois en su artículo Che Guevara: Símbolo de Lucha. No olvidemos que el Che tenía como parte de sus ideales de lucha, el de formar una comunidad latinoamericana, impensable y ridiculizado entonces, pero idea adoptada por los europeos para formar la actual Unión Europea de Naciones.

Pero fuera de definiciones políticas, la aportación del Che como referencia a la lucha que hay que librar en pro de conseguir el cambio, es más importante que asignarlo a simples conceptos económicos. Los jóvenes de ahora ven a este personaje como un ejemplo de rebeldía, sí, pero una rebeldía no sólo opositora por el hecho de no seguir las reglas, sino una oposición fundamentada que da origen a no dejarse pisotear, ha reclamar igualdad y anteponer sus derechos ante cualquier síntoma dictatorial.

La esencia del Che se ve y respira en las calles, en los mítines, en los conciertos, en las manifestaciones, en la batallas, en los discursos, en las universidades, en la pasión con que se vive hombro a hombro con tus semejantes.

El Che fue ejecutado por aquellos que estaban resueltos a defender a los ricos y poderosos. Su imagen perdura como un símbolo de lucha contra la opresión. Todavía en nuestros días es común ver en lugares en donde se pelea en contra de la injusticia graffitis de “El Che Vive”.

El pasado 14 de junio se celebró el natalicio de este histórico personaje, quien cumpliría 83 años. Todos los que de alguna manera, luchamos o nos oponemos contra cualquier representación de injusticia, opresión, explotación o desigualdad a cualquier nivel, deberíamos aprender y aplicar las importantes lecciones de sus ideas y experiencias para conseguir la victoria que él deseó: el bien común. 

"Sueña y serás libre en espíritu, lucha y serás libre en vida". Che Guevara.



8 de junio de 2011

Refleacción / La Parca es Narca.


Como un cáncer que crece en tu organismo, el narco y las organizaciones delictivas se apoderaron del tejido interno social de nuestro país. Lentamente, bajo la protección y la complicidad de funcionarios, gobiernos, políticos y los mismos ciudadanos, de cualquier preferencia política, religiosa o estrato social, el crimen organizado ganó terreno hasta convertirse en una cúpula más de poder, capaz de inferir en las decisiones y los intereses de toda una nación. Y por muchos años, no hicimos nada.

Hoy día vivimos una guerra. Diariamente estamos expuestos a notas de prensa, comentarios de gente cercana o incluso muchos en carne propia, de las esquirlas provocadas por la lucha contra el narcotráfico. En un principio era una lucha deseada, valiente; hoy la percepción se respira diferente.

Surgen dudas sobre si fue una buena decisión declararle tan abiertamente la guerra al crimen bajo la premisa que de que una guerra si no se gana, se pierde; no hay medios chiles. Cuestionamos si la estrategia utilizada por el gobierno federal fue la correcta y muchos incluso, anticipando cualquier desenlace, pronosticaron su fracaso.

En el transcurso de este sexenio bajo el liderazgo de Felipe Calderón, se han destinado la mayoría de los esfuerzos y recursos a este combate, el cual, como cualquier guerra, ha causado bajas tanto de los buenos, como de las mismas células cancerígenas que han carcomido a nuestra sociedad. Y haciendo el recuento de los daños, van más de 60,000 muertes derivadas de esta lucha, entre los que se encuentran criminales pero también jóvenes, mujeres, niños y periodistas inocentes.

Human Rights Watch (ONU) ha documentado que esta lucha también ha generado un aumento en la violación de los derechos humanos, y esta misma operación provocó la migración de cárteles y grupos delictivos a regiones, estados y ciudades en los que el estilo de vida antes era seguro. Ya no quedan oasis en el infierno.

Una estadística menciona que en poco más de 3 años de este gobierno, se han suscitado 220,000 detenciones por nexos ligados al crimen organizado, de los cuales 3/4 partes han salido en libertad por falta de pruebas y sólo el 5% han podido ser juzgadas y procesadas. Esto no sólo desilusiona a la sociedad sino que ahora muchos se vuelven detractores de aquel apoyo que algún día le dieron al presidente, cuando se les dijo que la lucha garantizaría la seguridad para sus familias.

La guerra conlleva muerte, y la muerte crea pánico. Esto podrá ser digerido y asimilado por un militar o por un funcionario dando órdenes desde un bunker, pero para la gente que vive la corrupción, la inseguridad y la falta de oportunidad día con día, es una cruz más que debe cargar y empieza a cansarse.

En mi opinión la intención del gobierno federal no es mala. Sin embargo creo que faltó integralidad en la estrategia. Si más recursos se hubieran destinado en educación, en campañas de concientización, oportunidades y empleo, la guerra pudiera haberse desarrollado en un contexto menos trágico. Entiendo que la decisión se basó en un impulso, en las ganas de legitimizar un gobierno con ganas de ser heroico. Pero la falta de tacto ha cambiado la percepción que se vendió en campaña del “Presidente del empleo” a, el “Presidente de la inseguridad”, con un saldo hasta el momento bastante negativo.

El objetivo es claro: Acabar con el crimen organizado. ¿Es esto posible en la práctica? No lo sé. ¿Un sexenio es suficiente? No lo creo. Pero de los que sí estoy completamente seguro, es de que, este proyecto debe combatirse entre todos con un mismo compromiso por México, sin intereses partidistas o de grupo. Sin esto, simplemente, estaremos cometiendo un suicidio.

2 de junio de 2011

Refleacción / El Tatuaje: Una historia que contar.

Sucesos impactantes en la vida pueden ocasionar modificaciones en nuestra conducta o  a la hora de tomar ciertas decisiones.  Personalmente, siempre me ha acompañado la idea de hacerme un tatuaje.

Entiendo que el tatuaje trae consigo una serie de posicionamientos sociales. Esta práctica puede ocasionar que la gente haga juicios, muchas veces fundamentados en mitos o percepciones equivocadas.

En regiones como Borneo o la Polinesia, se acostumbraba realizarse tatuajes de una complejidad extrema, llena de trazos geométricos simétricos, los cuales medían la belleza de aquellos por su cantidad de dibujos en el cuerpo. Mientras más tuviera, más bello era. A diferencia de los asentamientos nativos de Norteamérica y culturas mesoamericanas, en donde el tatuaje cumplía como práctica religiosa y mágica, al ser este lo que permitía al alma superar los obstáculos en su camino a la muerte. Por otro lado, en la antigua Roma, Grecia y en las rutas mercantiles de la India, China y Japón, el tatuaje era usado como marca de castigo.

Por el año de 1870 en Nueva York, se estableció el primer estudio de tatuaje, y se conoció a C. H. Fellows como el primer tatuador profesional. En 1891, su principal competencia, Samuel O’Reilly inventó la primera máquina para tatuar basada en un invento de Thomas Alba Edison.
Pero no fue sino a partir de 1970 en Europa y Estados Unidos, que con el nacimiento del rock, punk y otras corrientes alternativas, que la cultura del tatuaje surgió con fines estéticos y rebeldes, principalmente en las clases media y alta.

Actualmente la cultura del tatuaje es una práctica cada vez más arraigada en la sociedad. La apertura, higiene y postura artística con la que se ha convertido el tema, ha hecho que se le pierda el miedo. Ha dejado de ser mal visto por la mayoría para tomarse como una posibilidad más de accesorio en el abanico de nuestra vanidad, ego e incluso en la espiritualidad.

En mi experiencia personal, la idea de traer tatuado a mi padre, representado en su signo zodiacal y animal favorito, el león, me ha estado rondando la cabeza desde el día de su muerte hace casi dos años.

Lo que me parece importante destacar, es que el tatuaje en sí, no es más que una forma muy personal e individual de expresión. Un tatuaje no nos hace pandilleros, ex convictos, rockstars o mutantes. Alguna vez alguien me dijo que un tatuaje para los demás puede parecer solamente un dibujo o una imagen, pero para ti puede significar toda una historia.

La mejor decisión, es la que tomes de corazón.