22 de junio de 2011

¿Redes Sociales o Antisociales?

Quien dude del poder e influencia que tienen las redes sociales, al pasar de ser un simple pasatiempo y medio de entretenimiento para convertirse en  el reflejo mismo de la sociedad actual, es simplemente un forastero, un ex convicto de la nueva era de las comunicaciones, un antagónico del Homo 2.0. 

En redes sociales como Facebook o Twitter, como las dos más importantes y de mayor tráfico, la buena imagen y la manera superflua de administrarlas es la tendencia general del usuario.  Cientos de amigos se aparecen por todas partes afines a la apariencia “cool” de tus fotos y comentarios, pero seamos honestos y pensemos esto con más detenimiento, ¿cuántos de esos cientos de “amigos” son realmente tus amigos? Desde mi punto de vista, lo que las redes sociales han traído consigo es una necesidad imperiosa de replantearnos el concepto de amigo, que sin duda alguna difiere mucho del trato que se da entre camaradas inmersos en una amistad bien fundamentada, con raíces. Porque debemos ser claros, no porque demos clic al botón de “me gusta”, “seguir” o enviar una solicitud de amistad, significa que esa persona se ha convertido en ese selecto grupo a quienes les llamamos amigos, por lo menos en el quehacer offline del mundo real. Hay quienes incluso, acotan su percepción y clasifican a sus posibles amigos por el simple hecho de que tan bien se ven en su avatar. ¡Por favor!

Pero fuera de toda esta superficialidad, lo verdaderamente importante no radica dentro del mundo virtual o redes sociales a las que hacemos uso, sino en las consecuencias que éstas traen en las relaciones interpersonales, en la cotidiana convivencia dentro de nuestros entornos laboral y familiar. Cada vez la comunicación se vuelve más sencilla, corta, falta de reflexión y muchas veces sin ningún sentido. Tocamos los temas por encimita por la costumbre de poder pasar en segundos de un tema a otro, por la velocidad con que pasa la información en los muros, timelines o blogs… vivimos en una era de la comunicación express y perdimos la capacidad de retención y de análisis. Adoptamos tópicos sencillones, no hacemos nuestro el compromiso, el copy-paste se vuelve más un recurso cómodo.

Eduardo Collado propone en su blog, el Mundo Donette, el mundo perfecto y lo describe como “…un lugar donde todos tenemos cientos de amigos que salen por todas partes, donde lo que nosotros decimos le preocupa a toda esa gente, donde hay una conversación, un sentimiento de compartir y no primase tanto el concepto de reputación online…”.

Soy un convencido de que es vital guardar un balance entre lo que se hace online en relación al offline. Existe una delgada línea entre como nos vemos y decimos en las redes sociales, y nuestro yo real. Imagínense un grupo de amigos en un bar, hablando en 140 caracteres, que para extender su conversación deben escribir en un post-it y pegarlo en el muro del lugar, y para contarles cómo le fue en su viaje de verano deben hacerte una presentación de fotos. Eso si no te interrumpen en tu “platica” con un hashtag interesante al que todos desvíen su atención para divertirse un rato.

La tecnología es una herramienta, es un modus operandi y no un modus vivendi. Aprovéchala al máximo, exprímele todas sus aplicaciones que te hagan un mejor profesionista. Consulta y aprende lo que te haga ser mejor persona. Comunícate con aquellas personas que están lejos y ponte al tanto, comparte tu vida en formato de texto e imagen cuando no puedas hacerlo físicamente, cara a cara. Pero se lo suficientemente inteligente como para dejar la tecnología a un lado para poder tocar, oler, sentir, contemplar la maravilla que es el contacto humano.

Esta es mi reflexión de hoy. Lo comparto contigo mientras esté inmerso en este mundo virtual, pero irremediablemente y sin excusa te estaré esperando en el outernet, en donde es el viento cálido el que pega en el rostro y no la frialdad del matrix.


Rodrigo Méndez / @RodMndz