13 de abril de 2011

Las Frases de mi Padre / El útimo mail.

En esta ocasión, no escribiré sobre mi pasado. No voy a platicarles de mis andanzas de adolescente ni de mis actos rebeldes. Esta vez, recordaré y comparto con ustedes, el último mail de mi padre. Correo electrónico que recibí veinticuatro días después de volverme padre de mi primer hijo, y tres días antes de la muerte de quien me diera la vida.

“Para  quien es padre o  madre y para aquellos  que lo serán...Hay  un período en que  los padres quedamos  huérfanos de nuestros  hijos. Ellos  crecen independientemente  de nosotros, como árboles  murmurantes y pájaros imprudentes. Crecen sin  pedir permiso a la  vida, con una estridencia  alegre y a veces,  con alardeada arrogancia.
Pero  no crecen todos los  días, ¡Crecen de repente!
Un  día, se sientan cerca  tuyo y con increíble  naturalidad, te dicen  cualquier cosa que te  indica que esa criatura,  hasta ayer en pañales y pasitos temblorosos e inseguros, creció... ¿Cuándo fue que no lo percibiste? ¿Dónde quedaron las fiestas infantiles, los juegos en la arena y los cumpleaños con payasos?
Crecieron  en un ritual de  obediencia orgánica y  desobediencia civil.
Ahora  estas ahí, en la  puerta de la disco,  esperando ansioso, no  sólo que no crezca,  sino que aparezca...
Allí  están muchos padres  al volante, esperando  que salgan zumbando  sobre patines, con sus  pelos largos y sueltos.
Y  allí están nuestros  hijos, entre hamburguesas  y gaseosas; en las  esquinas, con el uniforme  de su generación y  sus incómodas mochilas  en la espalda.
Y  aquí estamos nosotros,  con el pelo cano...
Y  son nuestros hijos;  los que amamos a  pesar de los golpes  de los vientos, de  las escasas cosechas  de paz, de las  malas noticias y las  dictaduras de las horas. Ellos  crecieron observando y  aprendiendo con nuestros  errores y nuestros aciertos;  principalmente con los  errores que esperamos  no repitan...
 Hay  un período en que  los padres vamos quedando  huérfanos de hijos;  ya no los buscamos  en las puertas de  las discotecas y los  cines.
Pasó  el tiempo del piano,  el fútbol, el ballet,  la natación... Salieron  del asiento de atrás  y pasaron al volante  de sus propias vidas.
Al  principio nos acompañaban  al campo, a la  playa, a piscinas y  reuniones con amigos,  sin faltar las navidades.  Había grandes peleas  en el auto por  la ventana, los pedidos  de chicles y la  música de moda. Después  llegó el tiempo en  que viajar con los  padres se volvió un  esfuerzo y sufrimiento  pues era muy difícil  separarse de los amigos  y los primeros novios.
Queda  esperar:
En  cualquier momento nos  dan nietos. El nieto  es ahora de cariño  ocioso y estancado.
Por  eso los abuelos son  tan desmesurados. Y  se descontrolan tanto  con la expresión de  cariño. Los nietos son la última oportunidad  de re-editar nuestro  afecto.
Por  eso es necesario hacer alguna cosa más antes de que crezcan.
Sólo  aprendemos a ser hijos  cuando somos padres...”

Recibido el 02.10.2009