20 de febrero de 2013

Lección de vida de hijo a padre.

Pintando huevos de pascua regañé a mi hijo Paolo ya que al pintarlos y por estar jugando los rompía una y otra vez.

Enojado le arrebaté el último balbuceando por su falta de cuidado, cuando por descuido yo mismo lo rompí.
Quise disimular para pasar desapercibido pero al verlo por encima del hombro descubrí que se dió cuenta de todo y antes de que pudiera decir algo para justificarme me dijo:

-No te preocupes papi, no pasa nada. Todo está bien, lo volveremos a intentar.