El gobierno estatal ha puesto de manifiesto la intención de construir puentes o pasos a desnivel como forma de sortear problemáticas viales que más que actuales, están en un contexto más a posteriori. Y yo, lejos de ser un experto en la materia, me considero una persona con la suficiente capacidad para exponer una opinión fundamentada no en el conocimiento técnico, teórico o práctico que esta tarea requiere, pero sí en una capacidad muy honesta de análisis y sentido común.
Me queda muy claro cuáles son las intenciones para llevar a cabo esta obra. La agilización del tráfico como primer punto en vialidades de alto tráfico, así como la disminución de los cruces en intersecciones o glorietas que a su vez reduzcan los porcentajes de accidentes. Más aún si el recurso es federal, lo cual incita a ser aprovechado en recursos que beneficien a la sociedad, tal cual se hizo con la gestión de la construcción de los cuatro carrilles a Guadalajara. Todo esto me parece perfecto. Obras de esta escala son las que enriquecen de infraestructura a una ciudad en pleno crecimiento y desarrollo. Pero la pregunta que todo colimense se hace, o por lo menos a los que he tenido oportunidad de cuestionar es, ¿es esto necesario?
Quienes tenemos la fortuna de vivir en este bello estado sabemos que tenemos bajo nuestros pies una tierra única, llena de riquezas naturales envidiables, con gente de gran corazón. Todavía destaca el verde a donde quiera que vamos. Colima es sin lugar a dudas una tierra de ensueño. Es por eso que muchos argumentan que puentes como los que se plantean causarán un deterioro en la imagen de la ciudad, contrapunteando el gris contra el verde, el concreto por la vegetación.
Por ahí el Diario de Colima publicó en primera plana un comparativo en fotografía en donde mediante montaje, proyectaron el puente en cuestión. Construido, por lo menos en la simulación de este rotativo, de oriente a poniente, es decir que los que circulen sobre el tercer anillo periférico serán quienes pasen por encimo del tráfico en sentido de quienes van o vienen por el “camino real de Colima”. Esto de entrada, me parece un insulto al buen gusto, y me parece que competiría de igual manera un muro de concreto atravesado cual muralla al llegar a nuestro bello estado, con la figura polémica que parece orinarte cual perro cuando rodeas la glorieta. Que por cierto, ese es otro tema.
Haciendo uso de mi más humilde pero honesto sentido común, yo les pregunto, ¿no sería más estético y de mejor gusto que el puente estuviera orientado norte a sur, es decir, que quienes llegan o se van del estado en sentido de los volcanes, sean quienes entran airosos sobre quienes circulan normalmente por el periférico, dando la posibilidad de admirar nuestro estado desde lo alto? Pareciera un detalle, simplezas dirían algunos, pero para mí bastaría para terminar de aceptar un proyecto que tiene inconformes a gran parte de la población.
Y saliéndonos un poco del tema de los puentes como eje rector, aprovecho para preguntar, y lo hago a título de “a quien corresponda”, ¿Cuándo se verán beneficiados quienes se preocupan a diario por el medio ambiente y la salud al circular en medios alternativos? ¿Existen ciclovías en proyectos futuros? ¿Por qué no usar muchos más recursos en la construcción de unidades deportivas completas, bien acondicionadas para uso público? ¿Por qué no pensar en una gran reserva ecológica dentro de la ciudad para dejarlo de pulmón natural antes de seguir con la inercia de la construcción de fraccionamientos, plazas y altozanos? ¿Cuándo tendremos un transporte público digno, moderno, de primer mundo?...
Como ven, preguntas hay muchas. Sin embargo siento que cuestionar sobre estos temas no sólo abona al desarrollo del estado en beneficio de la sociedad, sino que son un reclamo en uso de nuestro derecho como democracia. Siempre y cuando seamos escuchados, anteponiendo la crítica constructiva y propuestas, de manera propositiva.
Post data:
Como parte de una gran labor en términos ambientales, en su carácter de presidente de la comisión legislativa en materia de ecología del Congreso de Estado, el diputado José Manuel Romero presidió el foro de análisis a las reformas a la ley de medio ambiente, en donde se tocaron temas importantes que no estaban contemplados. Destacan el ordenamiento territorial, el estudio de impacto ambiental, pero principalmente, la búsqueda de financiamientos, mediante un fideicomiso a favor y en beneficio de la ecología, gestión que se está trabajando con el Centro de Educación y Gestión Ambiental de la Universidad de Colima quienes dan un aporte importante en conocimiento técnico a favor de lograr avances importantes a esta ley.
Acciones como estás son las que dan esperanza a quienes queremos seguir viviendo y disfrutando de una ciudad verde y segura.
@Rodmndz
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