6 de abril de 2011

Las Frases de mi Padre / Misión: Volver a Casa


La libertad sigue siendo un derecho que posee todo ser humano que muy a menudo es confundido en libertinaje. Muchas veces de manera inconsciente, y otras tantas por falta de valores, los cuales son transmitidos de generación en generación, y que están ligados al nivel de educación y al grado de cultura que tengas. Pero, ¿quién es realmente el responsable de que una persona tenga esas bases para transitar por la vida con una actitud propositiva, de bien?

Recuerdo que en mi adolecencia, las constantes peleas con mi padre y mis quejas hacia su modo de comportarse conmigo, eran el motivo de muchos aspavientos de mi parte; lanzar maldiciones y golpear paredes eran siempre mis respuestas en las discusiones entre nosotros, ante sus regaños y correctivos, o simplemente cuando no me daban su aprobación para poder hacer lo que yo quería.
Esa actitud puede decirse que es completamente normal en un adolecente, ya que como la misma palabra lo dice, adolecen de muchas cosas, es decir, no son lo suficientemente capaces de tomar muchas decisiones por cuenta propia, al carecer de experiencia o conocimiento. Creen que pueden comerse el mundo, pero no tienen esa visión de 360° que un adulto posee y adquiere con el paso de los años. Los verdaderos golpes de la vida son los que hacen madurar y ver las cosas desde una óptica más objetiva y realista. Pero esto, claro, no lo ve un muchacho, quién sólo quiere parecerse a su ídolo; ese rockero que vive rodeado de exhuberantes rubias , en un mundo de fama. O aquella actriz de perfecta figura, quién además de ser deseada por muchos, se la pasa en spas, fiestas y alfombras rojas.

Pienso en como yo también pasé por todo eso. Me viene a la mente tantas locuras que hice por querer rebelarme de mi padre. Nunca medí riegos ni calculé consecuencias. Lo único que deseaba era imponer mi palabra, y hacerle saber que era capaz de hacer cualquier cosa, con su aprobación o sin ella. Desde irme de casa una vez terminada la preparatoria, para vivir solo en otra ciudad, trabajar en un bar, en el cual tuve que pasar las noches varias veces por no tener un lugar donde quedarme, hasta vivir con tipos que usaban drogas.

Pasan los años y ahora soy lo suficientemente maduro para hacer una reflexión de lo que hice en mi vida en esos años de aprendizaje. Muchas cosas no han cambiado, a pesar de tener mi propia familia, sigo queriendo ser el rockstar de antes. Aún subo el volumen e imito a Cobain frente al espejo cuando nadie mira, y de vez en cuando me pongo mis franelas de Led Zepellin o las bermudas con botas mineras al estilo grounge.
La diferencia es que ahora sé que mi misión ya no es querer ser como mis ídolos, sino que mis hijos me vean como su ídolo, y quieran ser como yo. Esa es mi nueva misión, ser el ejemplo así como lo es ahora mi padre para mí. Un ser valiente que prefirió sentir mi rabia y odio por un momento, al saber  el daño que provocaría en mí para toda la vida el dejarme hacer mi absoluta voluntad, o dándome cuantas cosas yo le exigía.

Ahora ese ser valiente ya no está. Me quedo con sus consejos y su gran ejemplo. Gracias a él nunca probé drogas. Gracias a él trabajé para pagar mis estudios. Gracias a él pude vivir solo en una gran ciudad. Me quedo con todo eso, pero sobre todo, el saber que para él, siempre podía volver a casa porque me amaba.