Dejar un trabajo cuando se te termina el contrato, cambiar
de marca en aquello que tanto tiempo llevas utilizando, quemar las cartas del
amor de la adolescencia, entregar las llaves al comprador de tu primer auto,
tirar tus jeans rotos preferidos, dejar de pedir el mismo platillo del menú,
etcétera. Solo pensar en esto les aseguro que a muchos les generó un grado de
aprehensión.
¿Y quién no ha hecho una mudanza? Me atrevo a decir que un
90% de las personas que te rodean, contándote a ti mismo, han hecho una o más
veces cambio de residencia. Y ello implica un desajuste y desorganización no
solo material, sino también mental, acompañado de mucho estrés. Al empezar a
vaciar los closets y cajones, comenzamos a sacar cientos de recuerdos, algunos
representados en objetos con valor sentimental y otros que son traídos a la
memoria.
En mi caso, estoy en pleno proceso de mudanza y sí, estoy
hecho un caos. Nunca me habían causado tanta envidia los vagabundos, con apenas
un costal de pertenencias.
Ahí es cuando te das cuenta que siempre quieres más de lo
necesario. Cajas, cajas y más cajas salen de mi todavía actual casa, la misma a
la que siempre veía pelona, vacía en sus rincones. ¡Error! #Fail dirían los
modernos. Cuando se trata de hacer una mudanza nunca tienes poco.
Esta experiencia, así como el hecho de que es mi tercera
mudanza en los últimos cinco años, pareciera que basta para llenarlos de
consejos sobre organización y de evitar inundarse de tiliches. Dicen que para
que llegue lo nuevo, hay que dejar ir lo viejo. Pero ojo, entiéndase que me
refiero a artículos para el hogar y no de sus esposas o maridos… digo, no me
vayan a acusar de andar dando malos consejos.
Y muy al estilo de otros compañeros blogueros y periodistas,
les dejo estos últimos dos buscapiés:
-Ocasionalmente hagan una revisión de sus pertenencias.
Despejen armarios, cajones y repisas. Dejen ir unas cuantas cosas que no han
usado en meses, dónenlas. Aprovechando el espacio, un golecito para @TlacuacheBazar (síganlo)
quienes les pueden ayudar y dar consejos sobre cómo reducir, reutilizar y
reciclar "La filosofía de las 3R’s".
-Siempre habrá lugar, allá en el fondo oscuro y polvoriento,
para guardar celosamente todos tus tesoros. Consérvalos si quieres, nadie te
juzgará, pero debes saber que ningún lugar es más seguro e íntimo como en el
recuerdo y la memoria. Claro, que si te da Alzheimer ¡ya te fregaste!
@RodMndz
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